Se solicita amante


                                                            (Foto de Matthew Scherfenberg)


-Deberías buscarte una amante, una que te entienda y…

 Instintivamente bajo la mirada y activo mi celular como tratando de ver la hora, no es que tenga prisa, nadie me espera y no hay nada que deba atender. Es la incomodidad del tema, sé que lo dice de la manera más seria posible.
 
-Sí, seguro… Y una mujer que planche y otra que lave y una más que sepa cocinar. Según el chiste debo procurar que ninguna conozca a las otras.

El señor sarcasmo al rescate, pero la señora realidad regresa el tema a la mesa.

-Hablo en serio.
-Lo sé, yo también.
-Pues deberías buscarla.
-Lo haré, en cuanto terminemos de comer escribiré algo, una convocatoria para buscar amante o mejor aún “Se solicita amante”.
-No seas payaso.

No lo soy, no de nacimiento, es más una convicción ante ciertas situaciones de la vida. Las que me incomodan. Por desgracia todo me incomoda así que seré un eterno bufón de humor extraño por ende difícilmente compartido.
 
¿Pero si no es el sexo lo que dejó de satisfacerme sino la vida? Una vida aburrida tiene miles de soluciones, pero hastió al sexo es el equivalente a la muerte.
Quien diría que estaba equivocado. Por supuesto yo no, el tiempo se encargó del resto.
 La banda de Covers se esmera en su presentación es noche de Megadeth y el vocalista es tan bueno que debería dedicarse a ser bombero o cualquier cosa que le obligue a llevar una mascarilla. La falta de aplausos tras terminar su sinfonía de la destrucción debe ser el mensaje suficiente, esperemos que lo entienda por el bien de todos. La música pregrabada regresa a mantener la atmosfera animosa. Retoma la conversación haciendo que mi distracción se convierta en algo inútil.

- ¿Lo vas a hacer?
-No lo sé… quizá.

¿Dónde se encuentran las personas que solo buscan sexo? Ya no existen.
Años atrás lo afronte, el sexo es la tela de fondo para casi todas las personas, por lo regular buscan amor, compañía, amistad o simplemente llenar sus momentáneos vacíos, prometiendo algo que no quieren ni van a cumplir.
Soy de una especie en extinción, pronto pónganme una jaula en algún zoológico y no olviden la placa que diga “El último hombre que ama follar por follar” o corro el gran peligro de ser cazado por alguna mujer que trate de domarme y entonces pasare el resto de mi vida pensando que me faltó potencial por explotar.

 Nos han contado una mentira, una que nos hace reprimirnos en los instintos más básicos.


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