Saturno.




    #Cienciaficción 

“Agonía.
Levantar la depresión de la cama cualquier día de la semana es en si un acto heroico. Hoy mi heroísmo me ha costado (de nuevo) algunas horas de sueño.  Dormir tarde y levantarse temprano combinado con ejercicio acelera el deterioro físico y emocional de cualquier individuo.
 Pasé algunas horas en posición fetal con una almohada sobre la cabeza que amortiguara al mundo, y con otra entre las rodillas que paliara el dolor de una rodilla jodida por la vida y rematada por humedad. Analice cada uno de mis movimientos, presentes y pasados. Futuros no, porque no me alcanza para una inversión a largo plazo. Hay que tener fe y yo no sé dónde la dejé. Regreso a las letras, pesa escribir cada palabra, por suerte ellas se desprenden de mis dedos y cuentan cosas que a veces no sabía. ¿Tendrán un abrazo que les sobre? De esos que borran problemas y alinean la felicidad. Agonizas un poco en compañía. Volveré a la cama, quizá y con mucha suerte, termine, publique o haga algo decente con esto. “
Decía la carta escrita en una hoja de cuaderno y acomodada a la mitad de mi escritorio de tal manera que no fuera posible pasarla por alto.  La primera impresión que tengo es la de un potencial suicida, la segunda es más empática y aterradora. Es mi letra y no recuerdo haberlo escrito.  Es la versión apresurada, la que usaba en la escuela y después era tan difícil de leer que quise contratar los servicios de un traductor. Eventualmente aprendí a descifrarme. Mentira, sigo en ese proceso. Busco a toda costa un pequeño triunfo, algo que indique que no todo es tan complicado, un acierto laboral, un día sin discutir o solo de plano un guiño coqueto de alguna desconocida. Este soy yo ahogándome en un vaso de agua.

Después de recuperarme del shock post carta suicida con lapso de lagunas mentales, me integré a las obligaciones diarias. Veinticinco de septiembre, a escasos días del fatídico 19-S siete con treinta y tantos minutos decía el reloj digital del noticiario que actualizaba la cifra de las víctimas a trescientas y contando. Luego hablaron de una manera muy ligera acerca de la corrupción y la falta de permisos de una escuela, el caos de la ciudad aunado a la tragedia. Lamentable.

Llegue tarde a la presentación del medio día, una más que les gusta mucho y que prometen respondernos en unos días, tengo el mail saturado de mensajes esperando ser respondidos. Incluso he considerado seriamente alinear mis chacras o hacerme una limpia. Lo que funcione o lo que no me haga perder dinero. Anda tan escaso que hay lujos que ya no me puedo dar, como ese de comer dos o tres veces al día. Por la noche la cena consiste en una taza de café negro cargado de problemas acompañado de galletas marías. “El estrés con sabor dulce” le decía a mi mujer poco antes de encabronarse por ya no supe que. A veces cuesta trabajo seguir el ritmo de las discusiones, lo intento, pero descubro la estupidez de mis argumentos.

La televisión estaba encendida con el volumen moderadamente alto, esperando que cubriera un poco el tono agitado de la discusión, habían dejado de transmitir acerca de los damnificados en los estados para dar la noticia que hizo al conductor guardar silencio mientras escuchaba por su audífono, la expresión desencajada de “todo se ha ido al carajo” no fue nada alentadora, levantó la vista a las cámaras asustado y tembloroso, entonces lo dijo: “Saturno… Saturno se ha salido de…” ni siquiera termina de dar la nota cuando sale corriendo  y la cámara intenta seguirlo. Segundos desconcertantes hasta que mandan a los comerciales más largos y llenos de incertidumbre que hemos vivido jamás.  ¿Saturno qué? ¿Se salió de dónde?  De inmediato cambiamos los canales para buscar la información en vivo, pero los canales locales que podrían decir algo, están en comerciales, los de paga transmiten programación habitual.  Entonces recurrimos a las redes, twitter y Facebook están descontrolados, nadie sabe con certeza lo que sucede, pero todos opinan. La gran mayoría coincidimos en que algo pasó con Saturno y que no puede ser tan malo porque nos hubiéramos enterado hace mucho tiempo. Que ingenuos fuimos, si algo de esa magnitud sucediera, nosotros seriamos de los últimos en saber.
Veinte minutos después la televisión y los medios de información anuncian una conferencia de prensa en directo desde Moscú, China y estados unidos. Piden calma, la ONU se pronuncia, el vaticano también. Algunos pseudo expertos opinan, suponen más que otra cosa, las reacciones de las personas van de un extremo a otro, muy tranquilos o alterados por el evento al que llaman el fin del mundo. En mis escasos años he sobrevivido a tantos “días finales” que ya no sé cuál es el bueno. Intercambio una mirada de soslayo con mi mujer, quizá la noticia nos permita hacer una tregua. Ninguno dice nada, pero es un acuerdo tácito.

Vladimir Putin aparece en una transmisión internacional, acompañado de otros dos recuadros, el representante chino, y algún pelele estadounidense. Su inglés es elegante y estudiado, digno de un mandatario. La tenacidad de este personaje te hace saber porqué ha sido el encargado de dar dicho anuncio. El escenario de pesadilla se ha vuelto realidad. Saturno ha abandonado su órbita y se acerca con cierta rapidez al sol, los cálculos no son exactos por la velocidad que cambia, pueden ser tres semanas, incluso un mes… la trayectoria calculada evita la tierra y marte por miles de kilómetros, no así con mercurio que será golpeado y empujado al sol. Es física pura y un resultado devastador, han decidido los líderes del mundo abrir la investigación, ya no tiene caso mantener el secreto.

Lo saben desde los años sesenta, esa era la gran carrera espacial. Creían que si alcanzaban la luna muy pronto podrían llegar a Marte o fuera del cinturón de esteroides, quizá una nave, colonizar, estaciones espaciales y otros proyectos. Ninguno viable. Según Putin el cambio de administración estadounidense provoco que la información se filtrara, el plan era que nadie lo supiera hasta el último instante. Luego habló de evitar el caos y la anarquía, usa el tono de un padre que te regaña mientras te guía con severidad.  Pide que no tengamos miedo y nos recuerda que las grandes tragedias logran que salga lo mejor de la humanidad. Todas las deudas quedan saldadas, los soldados regresan a casa y promete compartir la fecha exacta del ultimo día. Permiten algunas preguntas de los contados periodistas presentes “Так что будет с людьми?” dice en letras blancas sobre un fondo azul, algunos segundos después aparece la traducción en ingles “So what's going to happen to the humans?” se toma unos segundos para mirar al techo y luego hacia abajo, descansa ambos brazos sobre el atril, exhala y dice “That depends on us ... I will go with my family and I will enjoy everything that I can”  no hay más preguntas. Breve, sencillo y tranquilizadora resulta su voz y persona.

El pequeño armisticio termina, la guerra se reanuda en casa con nuevos bríos, dice, mueve las manos y lanza cosas por el aire, no recuerdo sus palabras, probablemente ni siquiera las haya entendido. Mis pensamientos iban de un extremo a otro, la historia, lo que creía saber, mis sueños pasan uno a uno junto con ilusiones y esperanzas ahora perdidas. La mente rebota, procesa, gira, niega, acepta, acepta, acepta… organiza prioridades… Tres semanas deben ser tiempo suficiente para hacer las paces con las personas que amo. Per-so-nas que a-mo; los repaso mentalmente y levanto la vista para aceptar lo que desde hace meses sé. Intento aferrarme a lo conocido, pero esquivar objetos volando por la habitación me distrae. Houston tenemos un problema, base espacial amor, tuvo una fisura en el casco y mató a todos sus ocupantes. Una perdida lamentable que no dará mucho de que hablar en el futuro porqué no lo habrá.


-Basta…

Las palabras ante las bestias furiosas son inútiles, intento recoger mis cosas, pero recuerdo que ya no las necesito, ropa, uniformes, mi costosa computadora… es peso muerto.  Y voy lejos, tanto como mis pies me puedan llevar, debo ver a mis padres, recuperar a mi hijo y hacer las paces con la vida, y si sobra un poco de tiempo, encontrar el amor, el tiempo para morir bajo mis términos no llegará. Elijo remediar lo que me atormenta.
Me da tanta pena que el ultimo recuerdo de la mujer con la que me comprometí sea esta cosa lastimosa e inconclusa, urge salir de este arremedo de ciudad al que muchas llaman hogar. No hay beso de despedida, recibo un par de golpes en la cara mientras me pongo los pantalones y una playera, los tenis que hace poco me compraron, los lentes y mi boleto, dinero por desgracia es algo que ya no poseo, así que no hay nada que dividir. Si me apresuro podría alcanzar la corrida de media noche y en las primeras horas regresar a mi tierra natal. 

Estando en la puerta, hago una pausa para mirar atrás. No dejo nada que valga la pena conservar.
Tengo poco tiempo, debo aprovecharlo. Saturno se acerca y la locura de las personas explotará en cualquier momento.






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